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En condiciones normales, los sistemas fotovoltaicos sólo alcanzan su potencia nominal durante un breve espacio de tiempo incluso con pleno sol radiante. La razón de ello estriba en que el efecto fotovoltaico está originado en primer término por el componente vertical de la luz incidente. Los sistemas de seguimiento se han desarrollado para prolongar el período de tiempo en que el Sol incide casi verticalmente sobre las células fotoeléctricas
Esta técnica también funciona con nubosidad, lluvia y niebla: o sea, si en un día que comienza soleado aparecen nubes por la tarde desde occidente, la superficie modular volverá a girarse algo más hacia el este en función de la radiación.
En caso de un cielo completamente cubierto de nubes, la superficie modular se gira en el sentido con la mayor radiación, para conseguir el máximo rendimiento incluso con malas condiciones climatológicas.
Estas estructuras se ofrecen con uno o dos ejes de movimiento y están monitorizadas especialmente para seguir al sol, consiguiendo así un rendimiento a veces hasta un 30% superior al que se obtienen con sistemas de instalación fija.
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