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Las instalaciones fotovoltaicas son de una alta fiabilidad y disponibilidad operativa alta, cercana al 100%. El mantenimiento es escaso, y no solo es conveniente hacerlo en las horas nocturnas para tener una disponibilidad diurna máxima, sino que es necesario, para evitar que existan tensiones en los generadores.
La vida útil de una planta fotovoltaica, la define la vida útil de sus componentes, principalmente el generador o módulo fotovoltaico, que constituye más del 50% del valor de la instalación. El mantenimiento escaso, pero necesario para una vida mas larga de la instalación, constituye el segundo factor en importancia.
Los módulos tienen una vida esperada de más de 40 años. Realmente no se tienen datos para saber con exactitud la vida real de un generador conectado a red porque no se tiene suficiente perspectiva. En efecto: existen módulos de instalaciones aisladas de red que llevan funcionado más de 30 años sin problemas.
En cuanto a las instalaciones conectadas a red, la instalación europea más antigua es la del Laboratorio de Energía, Ecología y Economía (LEEE) de Lugano, Suiza, que empezó a funcionar hace veinte años. Los expertos del LEEE aseguran, que esta instalación, pionera en todos los aspectos y por tanto situada al principio de la curva de aprendizaje, puede estar en funcionamiento, al menos, diez años más.
La vida útil de los restantes elementos que componen la planta FV, inversores y medidores, así como los elementos auxiliares, cableado, canalizaciones, cajas de conexión etc., es la vida útil típica de todo equipo electrónico y material eléctrico, la cual es compatible con la larga vida útil del generador FV, con el adecuado mantenimiento.
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